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Hersh AO, von Scheven E, Yazdany J, Panopalis P, Trupin L, Julian L, Katz P, Criswell LA, Yelin E. 
Differences in long-term disease activity and treatment of adult patients with childhood- and adult-onset systemic lupus erythematosus.

Arthritis Rheum. 2009; 61:13-20.


Resumen estructurado:

Objetivo. Describir y comparar las diferencias encontradas a largo plazo en pacientes diagnosticados de lupus eritematoso sistémico (LES) en función de la edad de comienzo de la enfermedad, antes o después de los 18 años.

Diseño. Estudio transversal basado en entrevistas telefónicas estructuradas de 1 hora de duración realizadas en 2002-3 y en 2004 a 885 adultos diagnosticados de LES. Para validar la información relativa a la afectación renal (biopsias, diálisis y trasplantes) proporcionada por los pacientes se realizó una revisión de historias clínicas. Los datos recogidos en la entrevista presentaban una buena correlación (índice kappa >0,8) con la información proporcionada por los pacientes.

Población de estudio. Cohorte Lupus Outcome Study (“estudio del desenlace de lupus”) de la Universidad de California en San Francisco (UCSF). Esta cohorte proviene de una cohorte más extensa (957 pacientes) denominada Lupus Genetics Project compuesta por pacientes diagnosticados de LES en EE.UU. que se incorporaron al estudio desde el ámbito hospitalario (el 22% procedían de las consultas de la UCSF y el 11% de consultas no asociadas a la UCSF) y comunitario (el 26% eran asistentes a conferencias o procedían de grupos de apoyo, y el 41% restante conocieron el estudio a través de páginas web u otras formas de publicidad).

Resultados principales. Se entrevistó a 885 pacientes. La enfermedad debutó en 90 de ellos (10,2%) antes de los 18 años, lo que los autores definen como LES de inicio pediátrico (LESp). Las variables estudiadas fueron:

Sexo. El porcentaje de varones era mayor en pacientes con LESp que en pacientes con LES de inicio de adulto (LESa): 13,3 y 7,4% respectivamente (p=0,036).

Raza. La serie registró diferencias significativas entre los grupos LESp y LESa, destacando en la serie pediátrica un menor porcentaje de pacientes caucásicos (48,9 y 69,9% respectivamente; p<0,001) y una mayor presencia de asiáticos 16,7 y 8,6%; p<0,001), hispanos (15,6% y 8,6%; p<0,001) y de “otras razas” (11% y 5%; p<0,001) El porcentaje de afroamericanos era similar.

Edad. En el momento del estudio la edad media de las series era de 30,5±12,8 años para LESp y 49,9±11,6 años para LESa.

Edad media al diagnóstico. 14,0 años para LESp (con inicio antes de los 13 años en el 18,8%) y 36,5 años para LESa.

Duración media de la enfermedad. Mayor en LESp, 16,5 años, que en LESa, 13,4 años (p=0,001).

Actividad de la enfermedad. La mayoría de los índices estudiados indicaron mayor actividad del LESp que del LESa: puntuación SLAQ (13,0 y 8,8 respectivamente; p<0,001), valoración de la actividad de la enfermedad (4,5 y 3,0; p<0,001), y porcentaje de enfermos que habían presentado una reagudización en los últimos 3 meses (49,9 y 23,7%; p<0,001).

Afectación orgánica. La afectación renal era más frecuente en LESp, 56,2% que en LESa, 37,1% (p<0,001). Consecuentemente los porcentajes de pacientes a quienes se había realizado una biopsia renal (48,3 y 18,8%;p<0,001), en diálisis (19,1% y 5,7%; p<0,001) y trasplantados (12,4 y 4%;p<0,001) eran también superiores en LESp.

La afectación pulmonar era, sin embargo, más frecuente en LESa que en LESp, 43,3% y 23,6% respectivamente (p<0,001). La proporción de pacientes con trastornos de la coagulación, convulsiones o infarto de miocardio era similar en ambos grupos.

El análisis multivariado indicó, después de controlar por sexo, raza, tipo de paciente (hospitalario o comunitario) y duración de la enfermedad, que el LESp se asociaba significativamente a afectación renal (odds ratio [OR] 1,62; intervalo de confianza [IC] del 95% 1,02-2,56). También se apreció que el LESp se asociaba a infarto de miocardio (OR 6,8; IC 95% 2,3-20), independientemente de la edad, sexo, raza y tipo de paciente.

Tratamiento. El porcentaje de pacientes que habían seguido o seguían tratamiento con AINEs e hidroxicloroquina era similar entre ambos grupos, con la excepción de los inhibidores de la COX-2, que se habían utilizado con menor frecuencia en LESp.

El 100% de pacientes con LESp y el 89% de aquellos con LESa habían recibido corticoides durante la evolución (p<0,001); en el momento del estudio continuaban dicho tratamiento el 68% de LESp y el 43% de LESa (p<0,001).

Asimismo, los pacientes con LESp habían sido tratados con inmunosupresores con más frecuencia que aquellos con LESa, incluyendo micofenolato mofetil (28,1% y 13% respectivamente; p<0,001) y ciclofosfamida IV (30,7% y 14,1%;p<0,001).

Controles ambulatorios. El número de visitas médicas de atención primaria y reumatología era similar entre los dos grupos.

Conclusión. La enfermedad es más activa y presenta mayor frecuencia de afectación renal en pacientes pediátricos que en adultos. Ello justifica la mayor utilización de esteroides e inmunosupresores en esta población.

 
 
Van der Bijl AE, Teng YKO, Van Oosterhout M, Breedveld FC, Allaart CF y Huizinga TWJ. 
Efficacy of intraarticular infliximab in patients with chronic or recurrent gonarthritis: A clinical randomized trial. 
Arthr Rheum (Arthr Care Res) 2009;61 (7):974-8. DOI 10.1002/art.24513

Resumen estructurado

Objetivo. Evaluar la eficacia y seguridad de la administración intraarticular de infliximab (IFX) comparada con la administración intraarticular (IA) de metilprednisolona (MP).

Diseño. Ensayo clínico en el que las rodillas con artritis eran aleatorizadas a dos grupos de tratamiento intraarticular, IFX 100 mg o MP 80 mg. En caso de recaída en los primeros 3 meses después de la infiltración se ofrecía al paciente la posibilidad de recibir una infiltración en la misma rodilla con el otro fármaco.

La aleatorización se realizó por un programa informático en bloques de 8.

El paciente, el reumatólogo responsable y el personal de enfermería responsable de la valoración desconocían la medicación administrada.

Lugar de realización del estudio. Hospital universitario en Leiden, Holanda.

Población de estudio Pacientes ³18 años con artritis de rodilla refractaria al tratamiento previo (últimos 12 meses) con metilprednisolona intraarticular.

Criterios de exclusión: Artritis de etiología infecciosa, gota o artrosis; trastorno de la coagulación; tuberculosis activa o latente; infección aguda o crónica; esclerosis múltiple; embarazo y lactancia; neoplasias; insuficiencia cardiaca; participación en otro ensayo clínico; tratamiento con prednisona ³10 mg/día; modificación de la terapia con FAME en las últimas 6 semanas; infiltración articular con corticoides en los 2 meses previos al inicio del estudio; hipersensibilidad a alguno de los componentes de la infiltración.

Medición del resultado. Tasa de no mejoría y de recaídas valoradas de acuerdo a una escala clínica (que incluía dolor, tumefacción y una EVA de dolor de rodilla completada por el paciente) por enfermeras con formación específica. Los pacientes fueron evaluados al mes, a los 3 y a los 6 meses de la infiltración.

Resultados principales. Se incluyó en el estudio a 27 pacientes de los que 4 fueron descartados durante la fase de cribaje: 2 por Mantoux positivo, 1 por sospecha de neoplasia y 1 por retirada del consentimiento. Finalmente se infiltraron 28 rodillas de 23 pacientes:

  • Demografía: 52% varones, edad media 51,4 ± 11,8 años.
  • Etiología: Artritis reumatoide (n=7), artritis psoriática (n=5), espondiloartropatía (n=2), ACJ (n=1) y artritis indiferenciada (n=8).
  • Tratamiento de base: Ninguno (n=14), MTX (n=3), sulfasalazina [SSZ] (n=2), leflunomida (n=1), MTX e hidroxicloroquina (n=1), MTX y SSZ (n=1), MTX y adalimumab (n=1).
  • Infiltraciones: 15 rodillas fueron infiltradas en una sola ocasión mientras que 13 recibieron dos.
  • Eficacia. El 100% de los pacientes tratados con IFX IA (15/15) no presentaron mejoría o tuvieron recaídas los primeros 6 meses después de la infiltración, por lo que tuvieron que recibir otro tratamiento. Por el contrario, el 53,8% (7/13) de los pacientes tratados con metilprednisolona no presentaron recaídas a los 6 meses de seguimiento.
    Cuatro de los 6 pacientes que tuvieron recaídas con MP recibieron infliximab IA, no mejorando ninguno de ellos; lo mismo sucedió en 7 de 8 que habían recibido inicialmente IFX y a los que se les administró MP IA.
    No se encontraron diferencias en la edad, duración de la enfermedad, número de FAME, número de infiltraciones previas o actividad de la enfermedad entre los pacientes que recibieron uno u otro tratamiento.
    Considerando estos resultados globalmente se constató que la administración IA de MP era más eficaz que la de IFX (p=0,004).
  • Toxicidad. Ninguno de estos fármacos produjo efectos adversos locales aunque en 7 (4 IFX y 3 MP) se comunicaron otro tipo de efectos adversos. En el grupo tratado con IFX se comunicó enfermedad cutánea (después de 180 días), crisis epiléptica en un paciente con antecedentes de ACV (tras 79 días), tos (después de 38 días) e hipercolesterolemia (después de 171 días). En el grupo que recibió MP se describió desprendimiento de retina (tras 126 días), sinusitis (después de 113 días) y visión borrosa con cambios de carácter y enfermedad cutánea (tras 149 días).

Conclusión. La administración IA de IFX en rodillas con artritis crónica no es efectiva, siendo superior la respuesta a MP.

Conflicto de intereses. 4 de los autores habían recibido pagos de Schering-Plough por actividades de consultoría y/o conferencias.

Última actualización: 29 octubre 2014
(organizados de más a menos reciente)
 
 
Lachmann HJ, Kone-Paut I, Kuemmerle-Deschner JB, Leslie KS, Hachulla E, Quartier P, Gitton X, Widmer A, Patel N, y Hawkins PN, for the Canakinumab in CAPS Study Group.
Use of Canakinumab in the Cryopirin-Associated Periodic Syndrome.
N Engl J Med 2009; 360:2416-25.


Resumen estructurado:

Objetivo. Evaluar la eficacia de canakinumab (anticuerpo monoclonal humanizado anti-interleucina 1b) en el tratamiento de los síndromes periódicos asociados a criopirina (CAPS).

Diseño. Ensayo clínico aleatorizado a doble-ciego controlado con placebo de 48 semanas de duración, dividido en 3 fases, de retirada de canakinumab en pacientes diagnosticados de CAPS. La dosis utilizada de canakinumab fue de 150 mg (o 2 mg/kg en pacientes de ≤40 kg) subcutáneo cada 8 semanas.

La Fase 1 era la fase abierta del estudio. En ella se administraba una dosis del fármaco a todos los pacientes, evaluando la respuesta clínica a las 8 semanas.

La Fase 2 era un estudio de retirada a doble ciego. En esta fase del estudio se aleatorizaba a los pacientes que habían respondido al fármaco a continuar recibiendo canakinumab o placebo cada 8 semanas durante un total de 24 semanas. Al final de las 24 semanas o en el momento en que tuvieran una recaída, lo que sucediese primero, los pacientes entraban en la Parte 3 del estudio.

La Fase 3 era una nueva fase abierta en la que todos los pacientes recibían canakinumab cada 8 semanas durante un mínimo de 16 semans para completar un total de 48 semanas de tratamiento.

La respuesta al tratamiento se consideró completa cuando la actividad de la enfermedad era mínima o ausente de acuerdo a la evaluación global de la enfermedad realizada por el médico, no había exantema o éste era mínimo, y las concentraciones de proteína C reactiva (PCR) y proteína amiloide A sérica (AAS) eran normales (<10 mg/L). La elevación de cualquiera de estos reactantes acompañada de una elevación de la actividad de la enfermedad de acuerdo a la valoración global del médico o de exantema cutáneo se consideró como recaída.

Lugar de realización del estudio. Estudio multicéntrico en el que participaron 11 centros de 5 países (Francia, Alemania, Reino Unido, India y EE.UU.)

Población de estudio. Criterios de inclusión: (1) pacientes diagnosticados de CAPS asociado a una mutación NLRP3 y que requiriesen tratamiento, (2) cuya edad estuviese comprendida entre los 4 y los 75 años y (3) cuyo peso no fuera inferior a 15 kg ni superior a 100 kg. Los pacientes que hubieran recibido previamente anakinra, rilonacept o canakinumab eran elegibles para el estudio siempre y cuando hubieran interrumpido el tratamiento y tuvieran una recaída de la enfermedad. No se permitió la administración de otros agentes biológicos en investigación en las 8 semanas previas a la visita basal.

Medición del resultado. El objetivo principal del estudio era el porcentaje de pacientes tratados con canakinumab que tuvieron recaídas durante la fase 2 del estudio comparado con aquellos que recibieron placebo. Los objetivos secundarios incluían el porcentaje de pacientes con respuesta completa a canakinumab en la fase abierta 1, las concentraciones de los reactantes de fase aguda, la valoración global realizada por el médico, la seguridad y la tolerabilidad de canakinumab.

Resultados principales.

  • Demografía: Se realizó una valoración basal en 45 pacientes de los que 6 no reunían los criterios de inclusión. Participaron en la fase 1 un total de 35 pacientes, 71% mujeres con una edad media de 34±14,9 años –rango 9-74 años- y 94% caucásicos.
  • Fase 1 (Abierta). El 97% de los pacientes (34/35) tuvieron una respuesta completa a la primera dosis de canakinumab. El inicio de la mejoría se produjo a las 24 horas de su administración siendo la respuesta completa el 8º día en 25 pacientes, el 15º en 8 y el 29º en 1. El paciente que no respondió al tratamiento presentó unos niveles de canakinumab muy inferiores a lo esperado que sugerían que se había administrado una dosis incompleta (la inyección había sido puesta por el propio paciente)
  • Fase 2 (Aleatorización). Tres pacientes con respuesta completa a canakinumab no entraron en la parte 2 del estudio, 1 por incapacidad para mantener una respuesta terapéutica satisfactoria y 2 por presentar conjuntivitis el día de la aleatorización y ser reacios a recibir placebo.
    Durante la fase doble ciego los 15 pacientes que recibieron canakinumab continuaron en remisión (100%) mientras que 13/16 pacientes que recibían placebo (81%) tuvieron recaídas (p<0,001). La mediana de tiempo hasta la recaída fue 100 días.
    La concentración sérica de reactantes (PCR y AAS) se mantuvo en límites normales en el grupo que recibió canakinumab (medianas de 2,3 mg/L y 6,1 mg/L respectivamente) pero se elevó en el grupo tratado con placebo (medianas de 19,9 mg/L y 43,4 mg/L). La diferencia en las elevaciones medias de reactantes era estadísticamente significativa (p<0,001 y p=0,002 respectivamente).
  • Fase 3 (Abierta). De los 31 pacientes que entraron en esta fase 29 completaron el protocolo. Un paciente abandonó el estudio por ITU de repetición por E. coli y otro por que consideró insatisfactoria la respuesta clínica obtenida. 28 de los 29 pacientes (97%) mantuvieron una remisión clínica y bioquímica; un paciente tuvo una recaída el último día del ensayo (día 336), 62 días después de haber recibido la última dosis de canakinumab. Los niveles de PCR y AAS de los pacientes que habían recibido placebo durante la fase 2 disminuyeron hasta una mediana de 2,3 y 5,8 mg/L respectivamente.
  • Efectos adversos. Durante el ensayo no se produjeron fallecimientos ni efectos adversos potencialmente letales. Dos pacientes tuvieron efectos adversos graves, uno fue una ITU que precisó ingreso hospitalario mientras que otro tuvo un episodio de vértigo acompañado de un glaucoma agudo de ángulo cerrado que se atribuyó al CAPS. Durante las fases 1 y 2 del ensayo >91% no comunicaron reacciones locales al canakinumab (sólo presentes en 4 pacientes). No se detectaron anticuerpos anti-canakinumab ni toxicidad hematológica o urinaria.

Conclusión. El tratamiento con canakinumab subcutáneo cada 8 semanas se asoció a una rápida remisión de los síntomas en la mayoría de los pacientes con CAPS.

 
 
Muñoz-Fernández S, de Miguel E, Cobo-Ibáñez T, Madero R, Ferreira A, Ventura Hidalgo M, Schlincker A y Martín-Mola E.
Enthesis inflammation in recurrent acute anterior uveitis without spondyloarthritis.
 
Arthr Rheum 2009;60 (7):1985-90. DOI 10.1002/art.24636.

Resumen estructurado:

Objetivo. Evaluar si los pacientes con uveítis anterior aguda recurrente idiopática (UAA) presentan cambios a nivel de las entesis similares a los detectados en pacientes con espondiloartritis (EsP).

Diseño. Ensayo transversal controlado a simple ciego (el ecografista desconocía la información clínica del paciente) en el que se estudió la presencia de alteraciones en 6 entesis mediante ecografía a tiempo real con una sonda lineal de 5-12 MHz. Las alteraciones se cuantificaban de acuerdo al índice MASEI (Madrid Sonography Enthesitis Index).

El índice MASEI valora el grosor de la entesis, su estructura, la presencia de calcificaciones/proliferación de hueso cortical, erosiones, inflamación de la bursa y señal power Doppler en 6 entesis (fascia plantar proximal, Aquiles distal, ligamento rotuliano proximal y distal, cuadriceps distal y tendón del triceps braquial) bilateralmente. Este índice había sido validado anteriormente (Ann Rheum Dis 2009;68:169-74) fijando el punto de corte (puntuación que mejor discrimina a los pacientes con EsP de los controles) en ≥18 puntos (sensibilidad 84%, especificidad 80,77%, valor predictivo positivo 82,76%, valor predictivo negativo 85,71%).

Lugar de realización del estudio. Hospital universitario La Paz, Madrid.

Población de estudio. Se estudió a 100 individuos distribuidos en 5 grupos:

Grupo 1 (n=21). Pacientes con EsP. Los sujetos incluidos en este grupo cumplían los criterios del Grupo Europeo de Espondiloartropatías (ESSG) incluyendo EsP indiferenciada (n=5), artritis psoriática (n=2) y artritis reactiva (n=1). También se asignó a este grupo a aquellos pacientes que cumplían los criterios modificados de Nueva York de Espondilitis Anquilosante (n=13).

Grupo 2 (n=18) y Grupo 3 (n=20). Incluían los grupos de estudio, pacientes con UAA sin EsP cuyo HLA-B27 era positivo (Grupo 2) o negativo (Grupo 3).

El diagnóstico de UAA se realizó de acuerdo al sistema de clasificación del Grupo Internacional para el Estudio de las Uveitis (Am J Ophthalmol 1987;103:234-5), requiriéndose que hubieran presentado al menos 2 episodios de uveítis y que no tuvieran manifestaciones clínicas de EsP. Por tanto, todos los pacientes que cumplían los criterios ESSG fueron excluidos de estos grupos.

A todos los pacientes de los grupos 2 y 3 se les realizó una evaluación oftalmológica y exploración física completas (incluyendo maniobras sacro-ilíacas y el MASES [Maastricht AS Entesitis Score]), una analítica (hemograma, bioquímica, VSG, FTA-ABS, HLA-B27 y análisis de orina) y una radiografía de pelvis.

Grupo 4 (n=20). Grupo control de pacientes con patología oftalmológica no relacionada con EsP (uveítis infecciosa o uveítis posterior idiopática).

Grupo 5 (n=21). Controles sanos en quienes se había descartado una EsP.

Medición del resultado. Porcentaje de sujetos en cada grupo cuyo índice MASEI (ver sección diseño) era igual o superior a 18.

Resultados principales.

  • Demografía: Se observó un predominio de varones en el Grupo 1 (85%) en comparación con el resto de los grupos (Grupo 2 23,5%, Grupo 3 50%, Grupo 4 40%, Grupo 5 43%). La edad media, sin embargo, era similar en todos los grupos.
  • Exploración clínica. Ninguna entesis –tanto en pacientes como en controles– era dolorosa a la exploración, presentando una entesitis clínicamente evidente sólo 4 pacientes, todos en el grupo de EsP. El índice MASES era asimismo muy bajo en todos los grupos, con medias de 1,01, 0,53, 1,1, 0,05 y 0 en los grupos 1 a 5 respectivamente.
  • Índice MASEI: El porcentaje de pacientes con una puntuación ≥18 fue del 81% de los pacientes con EsP (Grupo 1), del 55,6% de los pacientes con UAA HLA-B27 positivo (Grupo 2), del 40% de aquellos con UAA HLA-B27 negativo (Grupo 3), del 10% de pacientes con uveítis no relacionadas con EsP (Grupo 4) y del 19% de los controles sanos (Grupo 5).
    El análisis de la varianza (ANOVA) reveló diferencias estadísticamente significativas entre los grupos (p<0,0001). No se observaron diferencias en el MASEI entre los pacientes del Grupo 1 y del Grupo 2, que eran significativamente diferentes de los obtenidos por los sujetos de los Grupos 4 y 5. En lo relativo a los pacientes del Grupo 3 su puntuación MASEI era inferior a la obtenida por el Grupo 1 (p=0,007) pero no se diferenciaba de la de los demás grupos (2, 4 y 5).
    Cuando se utilizaba una puntuación MASEI ³18 como única variable para la detección de EsP se observaba que la odds ratio (OR) para detectar EsP en pacientes con UAA y HLA-B27 positivo (Grupo 2) era 5,3 (IC 95% 1,3-22,2) o 5,8 después de corregir por sexo. La OR de pacientes con UAA y HLA-B27 negativo (Grupo 3) era de 2,83 (IC 95% 0,69-11,6).
    No existía correlación entre el índice MASES y el índice MASEI.
  • Variación intraobservador. La concordancia registrada por cada ecografista se valoró mediante el coeficiente de correlación intraclase. Los valores obtenidos fueron 0,89 (95% IC 0,64-0,97) y 0,94 (IC 95% 0,82-0,98).

Conclusiones. Los pacientes con UAA recurrente HLA-B27 positivo presentan entesopatía con lesiones comparables a las presentes en EsP sin otras características de la enfermedad. Los pacientes con UAA HLA-B27 negativo presentan menos alteraciones de las entesis.

Estos resultados sugieren que pacientes con UAA recurrente, especialmente los HLA-B27 positivo, representan formas abortivas o incompletas de EsP, por lo que los autores sugieren que deben ser clasificados como EsP.

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